Fotografiar personas es una ocupación que proporciona no pocos placeres a quien la ejerce. Siempre. Esto sucede, en buena medida, porque es una ocupación que se elige, pero, aun así, nada te libra de vivir en una admiración constante, nada te prepara lo suficiente para tanta sorpresa y maravilla… y encima, la cosa a veces vine con recompensas inesperadas
A veces tienes la suerte de fotografiar a alguien profundamente bello y, de camino, constatar que hay quienes se iluminan – a sí mismos y a todo lo que tocan – con su propia luz. Y la tuya, Ita, está hecha de la misma sustancia de la que se componen la verdad y el amor. Muchas gracias por tanto.

Fotografías realizadas en colaboración con la fotógrafa Carmen Santos.