Vale, nadie es perfecto, pero si miramos la perfección como un destino imposible, también podemos verla como un imán que nos atrae a todos, como un camino que muchos transitamos de alguna manera y, aunque la distancia sea inconmensurable, algunos estamos más lejos que otros.

Yo, cuando la miro, pienso: “¡Es que lo tiene todo!” Inteligencia, talento, energía, belleza… (algunas buenas personas, en uno de esos concursos, consideraron que era la número uno de su ciudad). Pero si no es así, si resulta que no lo tiene todo-todo, lo que sí es indiscutible que tiene algo extremadamente escaso y valioso: Felicidad. Y no hablo de la suya, de la que seguramente posee, sino de la que produce y regala aún sin proponérselo. Cuando está cerca, ocurre algo así como si alguien accionase una palanca dentro de ti, esa que dice “Felicidad Instantánea & Ganas de Vivir”, y te alegras de inmediato y, siquiera por un rato, consigues sentirte realmente bien.

Miriam, la verdad es que me encantaría vivir en un mundo en el que abunden los seres de tu especie.

Fotografías realizadas en colaboración con la fotógrafa Carmen Santos.